Dietas bajas en sodio; ¿Son buenas para todos?

 

El sodio es un componente clave en muchos alimentos que consumimos todos los días, y aun cuando se recomienda lo contrario, no se ha realizado suficiente esfuerzo para que la gente deje de agregar una cantidad excesiva de sal a sus alimentos. El problema principal es que a una gran cantidad de alimentos se les agrega sodio para incrementar su sabor. Esto nos lleva a preguntarnos si aun consumiendo sodio regularmente, es saludable o no iniciar una dieta baja en sodio. Estudios demuestran que 1.65 millones de muertes por causas cardiovasculares en 2010 se relacionaron con un consumo de más de 2 gramos de sodio al día.

Reducir nuestra excesiva ingesta de sodio trae beneficios a la salud, especialmente a la cardiovascular, pero reducir por completo el consumo de sal no presenta los mismos beneficios, por lo que es más prudente apegarse a las directrices actuales y por lo consiguiente dejar de agregarle sal a los alimentos en donde ya estaba presente.

Un estudio por The Lancet comparó una ingesta alta de sodio con una moderada, la ingesta alta se asocia con un riesgo incrementado de cuadros cardiovasculares y muertes en poblaciones hipertensas, mientras que una ingesta baja de sodio se asoció con riesgo de muerte por accidentes cardiovasculares en personas con o sin hipertensión. Esto sugiere que disminuir el consumo de sodio es beneficioso solamente para personas que presentan cuadros de hipertensión y un consumo excesivo de sodio.

Esto no es para sorprenderse ya que eliminar cualquier nutriente de nuestra dieta, sin que exista una necesidad expresa presenta más riesgos que beneficios. El problema con el sodio es que en realidad no estamos conscientes de la cantidad que ingerimos en un día cualquiera, para saberlo tendríamos que pasar todo el día leyendo etiquetas y sumando todo el sodio, y, aun así, las etiquetas funcionarían solo como una guía, no como un dato exacto.

La mejor decisión al parecer es reducir el consumo de alimentos procesados ya que son éstos los responsables del exceso de sodio en nuestra dieta. La conclusión aquí es que el sodio no es nuestro enemigo, pero como con cualquier otra cosa, el exceso en su consumo nos traerá complicaciones como enfermedades cardiovasculares.


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